GOLOSINAS VIVIENTES (I): LAS ZOPHOBAS



A medida que ha ido creciendo la afición hacia los animales exóticos, se ha visto incrementada proporcionalmente la demanda de productos destinados a cubrir sus necesidades. Una de las necesidades esenciales de cualquier ser vivo es una dieta adecuada, rica y variada. Muchos mamíferos, reptiles, aves y anfibios requieren un aporte de proteína animal en su dieta más o menos importante según cada especie (desde ocasional hasta ser la base de la dieta). La demanda de presas variadas a llevado a los comercios y aficionados a intentar la cría de un número cada vez mayor de presas para cubrir estas necesidades. En anteriores artículos hemos tratado la cría de tenebrios, moscas, cucarachas, lombrices, larvas de mosquito... Nos quedaban, sin embargo, dos animales criados como alimento aún por tocar: las polillas o gusanos de la cera y los zophobas. Ambos insectos, pese a ser muy diferentes entre si, tienen algo en común; no se les puede considerar como el pilar básico o el alimento principal en la dieta de ningún animal, sino más bien como un complemento o golosina. Al igual que sucede en el caso de los tenebrios, su composición es bastante inadecuada para que puedan llegar a ser aceptados como elemento fundamental en la dieta de ninguna de nuestras mascotas. Su contenido en grasa es proporcionalmente elevado, y la cantidad de proteína baja; la relación calcio / fósforo en estas presas es inadecuada, y no sólo es inadecuada, sino que además son especialmente pobres en calcio. Estas características que les hacen inadecuados para ser el alimento principal, los hacen muy recomendables como suplemento dietético o alimento de apoyo, igual que pasa con los tenebrios. Sin embargo, existe un problema. A diferencia de los tenebrios, que son muy fáciles de criar (prácticamente las presas más fáciles de obtener junto con las larvas de mosca), tanto los gusanos de la cera como las zophobas son complejos de mantener, pero sobre todo de reproducir. Para la gran mayoría de los aficionados, emprender la crianza de este tipo de presas no es rentable. Si queremos darle un par de zophobas o de gusanos de la miel a la semana a nuestro dragón barbudo, nos va a salir más barato comprarlos que criarlos. Sin embargo, puede haber personas para las cuales la cría de estas presas sea un valioso elemento, incluso vital, debido a que los animales que mantienen exigen variedad en sus dietas, o no aceptan los tenebrios. Así pues pasaremos a explicar que es lo que hay que hacer, para con un poco de suerte, lograr sacar adelante nuestra propia cepa de crianza de estos insectos.

CRÍA DE ZOPHOBAS


Las zophobas, (denominadas en inglés "superworms" o "kingworms") son las larvas de un género de coleópteros que habitan sobre la madera muerta y provenientes de América del Sur y Central (Zophobus sp.) cuyo uso en la alimentación de animales exóticos, especialmente en reptiles, se esta poniendo bastante de moda. La cría como presas de estos animales comienza alrededor de 1986. La especie que seguramente encontremos en el comercio, por ser la que más se cría es Zophobus morio. Las larvas de zophoba son muy similares a los tenebrios en lo que a su aspecto se refiere, pero su tamaño es netamente superior. Una larva de estos insectos, en su momento de máximo desarrollo puede alcanzar los 5 cm. de longitud.
Al igual que su tamaño, su ciclo también es notablemente más largo que el de los tenebrios. Desde el momento en el que sale del huevo hasta que se forma la crisálida pueden transcurrir de tres a cinco meses o incluso más si las condiciones de mantenimiento no son las adecuadas.. Según los vendedores de este tipo de presas, contienen menos quitina, por lo que a los animales les resulta más fácil digerirlos, aunque los datos consultados nos hacer creer que hemos no existen grandes diferencias.
Son bastante más activos que las larvas de tenebrio a igual temperatura, por lo que el estímulo de caza que desencadenan es también mayor.
Su tamaño y sus poderosas mandíbulas (inofensivas para nosotros aunque no tanto para nuestras mascotas, especialmente reptiles y anfibios de pequeño tamaño) hacen que su uso como presa sólo se pueda recomendar para especies de reptiles de tamaño medio o grande. Una buena medida para evitar problemas en el caso de todas aquellas especies que no matan a sus presas antes de intentar comérselas, es aplastar la cabeza de las larvas. Seguirán manteniendo la movilidad, pero perderán su "peligrosidad".
Gran parte de la culpa del fracaso en los intentos de cría de estos animales se deben a que se los mantiene como si fueran tenebrios. Son parecidos a los tenebrios, se los puede mantener en condiciones similares, pero no son tenebrios.


Lo primero que debemos hacer es obtener reproductores a partir de la materia prima que podemos adquirir (larvas). Para mantener adecuadamente las larvas que compremos vamos a necesitar un recipiente adecuado, que puede ser de plástico o cristal (un acuario o terrario por ejemplo). Deben ir provistos de una tapa de tela metálica fina, puesto que al contrario que los tenebrios, estos animales son excelentes trepadores, y no tardarían mucho en darse a la fuga de un recipiente sin tapa. Debido a sus poderosas mandíbulas, las habituales tarrinas de plástico no tardan mucho en ser devoradas, por lo que no son adecuadas ni tan siquiera para su transporte si han de permanecer mucho tiempo en su interior. El cristal es más resistente y fácil de limpiar, por lo que es preferible. En el fondo dispondremos una capa de tres o cuatro cm. de espesor de grava de acuario gruesa lavada para que actúe a modo de drenaje, y en caso de que nos pasemos a la hora de humedecer el substrato, el agua quede retenida aquí y no se produzcan enmohecimientos. Es muy útil incluir un tubo de drenaje constituido por un macarrón de plástico flexible como los empleados en acuarios cuya abertura este muy cerca del fondo (1 mm. o menos), que nos permitirá retirar el agua por aspiración si la cantidad incluida es excesiva. Encima de la grava dispondremos una malla plástica fina de tipo mosquitera que la cubra por completo para evitar que grava y substrato se mezclen. El substrato, al igual que en el caso de los tenebrios, es al mismo tiempo el alimento de las larvas de zophoba. Cada criador tiene su propia mezcla, pero casi todas incluyen harina de avena y salvado. Existen así mismo dietas comerciales especialmente formuladas para las zophobas, aunque es probable que nos sea muy complicado (por no decir imposible) conseguirlas. La mezcla que se recoge en el artículo "la cría de tenebrios" es equilibrada, y bastante más completa que muchas de las que se recomiendan, compuestas exclusivamente a base de harina de avena o salvado. La composición de esta mezcla es la siguiente: salvado, harina, pan triturado a partes iguales y opcionalmente trozos pequeños de corteza de pino. En la mezcla es necesario que haya una fuente de proteínas animales. Hay varias posibilidades; se le puede añadir harina de carne o de huesos, que podemos hacer nosotros mismos machacando hasta reducir a polvo un hueso de jamón o de ternera. Otra opción es añadir alimento seco para perros o gatos (el pienso corriente y moliente del supermercado) triturado, pero sin reducirlo a polvo (les encanta tanto a las larvas como a los escarabajos). El contenido de estos componentes en la mezcla no debe ser alto (alrededor del 10%). Hay gente que además añade otros componentes como la harina de maíz, bizcochos o galletas triturados (un autentico festín). El añadir un complejo vitamínico / mineral siempre es recomendable. Otra opción podría ser una mezcla a partes iguales de harina de avena, harina de trigo, harina de maíz, alfalfa desecada y pulverizada, y salvado a la que añadiríamos hasta un 10 % de comida seca (pienso) de perro o gato triturado. Optativamente pueden añadirse otros elementos destinados a enriquecer en vitaminas y minerales la mezcla como germen de trigo, levadura de cerveza, polen... El espesor de esta capa de alimento debe ser de unos 5 cm. Parcialmente enterrado en el substrato, de tal manera que sobresalga de este y llegue hasta la capa de grava, debemos de enterrar un trozo de esponja, que nos ayudará a mantener la humedad necesaria y además servirá de eventual bebedero. La esponja debe de regarse a diario, sin que el substrato llegue a humedecerse tanto que parezca apelmazado, y se lavará todas las semanas. Además dispondremos un platillo de modestas dimensiones (vale la tapa de un tarro de conservas) que emplearemos como comedero en el que proporcionaremos a las larvas verduras, frutas y hortalizas como un trozo de manzana, naranja, zanahoria (uno de los más apreciados). Hay que cambiar estos vegetales tan pronto como empiecen a deteriorarse, y siempre han de estar disponibles. Hay que lavar muy bien los vegetales que empleemos para eliminar restos de insecticidas.


Las zophobas necesitan calor para sobrevivir, a diferencia de los tenebrios, no soportan el frío, y nunca deberemos someterlas a una temperatura inferior a 15º - 16º C, o morirán. La temperatura óptima para la cría se sitúa entre los 25º y los 30º C, (óptimo 27º - 29º C) con una humedad relativa del 75 - 85 %. Para calefaccionar nuestros recipientes de cría, es válido el empleo tanto de cables calefactores como de esterillas calefactores, eso si, siempre por fuera del recipiente de cría. Con los cables y esterillas calefactores existe el riesgo de sobrecalentamiento del substrato, así que otra opción válida es emplear una bombilla de incandescencia normal situada a unos 30 cm. del substrato como mínimo. Hay que vigilar diariamente cada recipiente y retirar a los individuos muertos.
Ya disponemos de la primera casa para nuestras zophobas, ahora debemos conseguir escarabajos en condiciones de reproducirse. Para ello, seleccionaremos aquellas larvas de mayor tamaño y desarrollo, y las introduciremos individualmente en recipientes preparados para ello. Podemos utilizar los cartuchos de los carretes fotográficos, tarrinas de helado, pequeñas tarrinas de cebo de pesca... Los cartuchos de los carretes son lo que generalmente se usa. Practicaremos algunos pequeños orificios en su superficie, echaremos unos 3 cm. de substrato, un pequeño (no hace falta que ocupe más que la larva) trozo de vegetal y colocaremos en su interior una larva. Para unas necesidades modestas de zophobas, nos valdrá con seleccionar y obtener de 6 a 10 adultos. Colocaremos todos los recipientes dentro de una mayor que nos permita mantener humedad y temperatura en los parámetros fijados. No todas las larvas que seleccionemos llegarán a pupa. Hay que revisar los recipientes y sustituir los vegetales a diario. Si la larva que hay en su interior esta muerta (reseca, recta) hay que eliminarla, desinfectar el recipiente e introducir otra larva. Tras una o dos semanas es probable que las primeras larvas comiencen a pupar. Se sabe que una larva está comenzando a pupar porque cesa su actividad, y su cuerpo se enrolla longitudinalmente formando un ovillo. Las pupas, una vez formadas son grandes, de color blanquecino y similares a los tenebrios, su movilidad es muy escasa, pero se arqueará y realizará movimientos circulares cuando se la toca. Una vez verifiquemos la presencia de pupas debemos vigilar los recipientes a diario. Unas dos semanas después (el tiempo varía según la temperatura) de la pupa saldrá un imago (escarabajo) perfectamente formado y de color blanco y con su exoesqueleto blando. Entre 24 y 36 horas después de la eclosión su exoesqueleto se habrá endurecido y será ya de color negro. Es el momento de trasladarlo a un recipiente de puesta. Básicamente será idéntico a los de cría excepto porque la temperatura se situara entre 22º y 25º C y porque deberemos añadir un trozo de madera podrida previamente esterilizado sobre el cual los escarabajos depositarán su puesta. Dentro de los primeros 14 días tras haber introducido una pareja en el recipiente es de esperar que se produzca la puesta. Podremos ver las primeras larvas pasado un mes.
Puesto que no siempre es fácil lograr que las larvas pupen, algunos separan de inmediato las pareja de escarabajo que ven copulando para introducirlas en un recipiente a parte y aumentar así el éxito en la crianza al reducir el canibalismo.
Cada 2 meses es recomendable cribar el substrato, separar las larvas y reponer por substrato fresco. El trozo de madera, que es el que contiene los huevos, no se tocará hasta un mes después de la muerte del último escarabajo adulto que contuviese el recipiente, entonces se esteriliza de nuevo, se cribará el substrato para retirar las últimas larvas, desinfectaremos el recipiente de puesta, lo volveremos a montar todo y estará listo para una nueva puesta.
A diferencia de los tenebrios, el canibalismo esta bien presente entre las larvas de las zophobas, deberemos realizar selecciones periódicas por tamaños, y retirar las larvas del recipiente de puesta trasladándolas a uno de cría tan pronto como su tamaño nos permita manipularlas. Las dos principales causas para la aparición del canibalismo son la superpoblación y la escasez de alimentos, si se presenta, ya sabemos lo que debemos corregir.

Enviado por

Claudio
Pet Shop Makaby
Corresponsal en Bs As ARGENTINA
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